Recopilatorio de su "Obra Gabo" 2017: "Cumpleaños del ilustrador de la obra Nobel Hernando Vergara"

Gabriel García Márquez (izquierda) selecciona entre los 13 diseños presentados por el artista Hernando Vergara la obra que ilustraría finalmente "La crónica de una muerte anunciada", Foto cedida por el artista plático gráfico bogotano, de su archivo personal.

12 de Enero: CUMPLEAÑOS DE HERNANDO VERGARA Y EL OLOR DE LA GUAYABA

Por: Néstor Raúl Osorio, periodista social y educador español, de origen colombiano.

Tengo el honor de presentar a través de estas líneas, al artista plástico gráfico bogotano Hernando Vergara Amaya y rendir homenaje, con motivo de su cumpleaños 63, con este recopilatorio píctorico, al mejor de sus valores: su persona y a su obra gráfica: “Gabriel García Márquez Obra Nobel”.

Lo hago desde el lejano rincón del mundo: Lanzarote, Archipiélago Canario, a unos 8 mil kilómetros de Colombia, de su país, mi país de origen, a unos 120 kilómetros al oeste del desierto del Sahara, en medio del océano Atlántico, justo enfrente del continente africano, lugar que, apropósito, aprendí a amar y admirar, por ser el lugar donde las alas de mis pies y los pies inquietos de mi destino, han escogido como el sitio donde deba pasar el resto de mis días.

El sabio paso del tiempo y la fuerza de la experiencia me enseñaron que desde la distancia, desde este punto geográfico fantástico, por ejemplo, resulta más objetivo y eficaz observar la tierra en la que nacimos, a los amigos y a los seres humanos que más queremos y que más han influenciado en nuestras vidas. En esta etapa otoñal y crucial de nuestras vidas: me encuentro, en la misma punta del camino a dos de las pesonas que más he admirado durante mi larga existencia:

Al escritor Gabriel García Márquez y a su ilustrador gráfico de cabecera: el artista bogotano Hernando Vergara Amaya, autor de las portadas de las ediciones latinoamericanas “Oveja Negra” de sus libros como: “Cien años de soledad”, “Crónica de una muerte anunciada”, “Cuando era feliz e indocumentado”, “Historia de un secuestro”, “Entre cachacos I y II”...

Desde esta óptica, desde este lugar distante y sorprendente, permítanme hacer las siguientes reflexiones:

Así como no se pueden concebir los últimos sesenta años de historia de Colombia, sin reconocer la presencia y el protagonismo de su escritor más ilustre (Gabo), tampoco se puede hacer, desde mi perspectiva personal, los últimos 35 años de mi vida, tiempo que he dedicado al trabajo periodístico sin la presencia, la sabiduría y la lealtad de mi gran amigo el maestro Hernando Vergara.

Es que mientras intentaba descifrar los primeros guiños del periodismo, trabajando como becario en la Agencia de noticial Colprensa, de Bogotá, fue que se cruzó por allá en mi camino, por allá a finales de 1980, el artista gráfico, y de su mano, su Maestro y amigo el novelista que tanto he admirado y del que aprendí mis primeras claves del oficio que me permite vivr en este lugar asombroso y exótico.

Cuando yo balbuceaba mis pasos como reportero, me encontré con Vergara, quien para entonces era un veintiañero, que como todos los sudamericanos de su generación (de nuestra generación), tenía marcado en su pelo largo y rizados, en su barba “a media asta”, la rebeldía consciente que hervía en ese momento por todo el continente americano. A la juventud de entonce, no le iba nada bien el esquema geopolítico que partía el mundo en dos, entre oriente y occidente, entre la Unión Soviética y Estados Unidos.... Todos, hombres y mujeres, teniamos preferencia, sin algún tipo de miedo ni prejuicio, por un bando o por el otro. La mayoría, más románticos y soñadores ilusos, contagiados de la fiebre de un tal Fidel Castro y jalonados por un cautivador de conciencias (“el Che Guevara”) intentábamos, a nuestra manera, pensábamos que el rumbo era hacia la izquiera (era la moda).

Así es el Hernando Vergara que yo conocí en su momento:

Un joven artista gráfico que por esos días, en la década de los años 1980- 19990, hacía, a su manera, esa revolución con que soñábamos todos. A diferencia de los demás universitarios, aliados con sindicalistas y otro tipo de colectivos sociales, lo hacen muchas veces tirando piedra y arengando muchas veces soluciones violentas, él promovía su inconformismo, predicando a la sombra de sus conocimientos artísticos, lo que llamó el arte peatonal, es decir, plasmar en todos los espacios públicos posibles y que estuvieran a su alcance, arengas como “No más Guerra” y “Hacer la paz y no la guerra”. Expresiones que hoy se traslucen en reclamos como “Si, a la paz”, contradiciendo a la mayoría que, muchos años después, votó en una reciente consulta popula en contra de los acuerdos suscritos por el Gobierno con las FARC, y que al parecer van a hacer que “se bajen las armas” en Colombia de una vez por todas.

Un día Vergara, tal vez haciéndose eco de sus propios espejos, propició mi “cuarto de hora de gloria” (que a propósito no fueron quince sino que va por más de 30 años) que el artista norteamericano Andy Warhol, uno de los pontífices del Pop Art de los años sesentas, reivindicara como el más elemental de los derechos que le corresponde a cualquier ser humano por lo menos una vez en la vida.

Así fue surgió mi momento sublime: el de estar frente a frente a Gabo, con el guía de mi destino profesional, de mis metas y ambiciones, con el hacedor del destino mágico, que coincide con el que Vergara igualmente había añorado y anhelado para él: con el espejo llamado Gabriel García Márquez.

Maestro –me presentó Vergara con generosidad señalándome --recuerdo-- y cuidando tal vez de que Gabo se quedara con mi imagen y mi nombre en su memoria, mientras que el escritor recién regresado de Cuba, abandonaba con prisa, las instaciones de sus editores el norte de Bogotá (En los mentideros políticos y periodísticos se rumoraba sobre una supuesta orden del presidente Julio César Turbay de ponerlo preso. El bulo, era la supuesta vinculación del escritor con el Movimiento guerrillero 19 de Abril...)

-- “Este es mi amigo del que le hablé... prosiguió Vergara. Él es el becario de la Agencia Colprensa de Noticias. Él quiere ser periodista como Usted”...

El brevísimo encuentro, no obstante, y tras un cruce de frases de cortecía y la entrega que le hice de unos recortes de prensa, terminaría con un fuerte y prolongado apretón de manos y una promesa por su parte:

– “Hasta pronto amigo, gracias por las noticias”.…

Ese, “mi cuarto de hora de gloria”, se convertiría en casi 35 años de trabajo forzado pero apasionante. En más de tres décadas de trabajo monográfico periodísticamente hablando, y que aún hoy compartimos, desde la distancia con el Hernando Vergara, gusto que reflejamos de diferente amenera: él con la pintura y ro con el periodismo, y en tres libros: uno del artista plástico gráfico: “Historia sin tiempo”, publicado en 2012 con motivo del treinta aniversario de la concesión del Nobel al escritor, y dos míos: “Cien mil kilómetros a fuego lento” y “Gabriel García Márquez: Caso Juzgado”, respecto a los derechos de autor de su obra periodística “Relato de un náufrago”, reclamados, con puños y dientes, por su protagonista el marinero colombiano Alejandro Velasco Rodríguez.

PD. Hasta siempre, maestro Vergara, y que tenga hoy jueves 12 de enero de 2017, toda la suerte y admiración, en esta nueva exposición “Artistas por la Paz”, que se inaugura hoy en la Embajada de España, en Bogotá, coincidiendo con el día de su cumpleaños.

Pregunta, al lector:

¿Usted ha mirado fijamente alguna vez las obras de Vergara? Inténtelo, ahora, no deje de hacerlo para no perder el rumbo de las cosas cotidianas de su alrededor.

----------------

Hernando Vergara, nació en Bogotá. Tiene estudios estudios de Pintura, Diseño, Sicopedagogía Artística y Liderazgo Democrático. Desde entonces ha adelantado investigaciones sobre Semiología, Comunicación Visual, Grabado y Urbanismo. En ese sentido, ha llevado a cabo muchos proyectos sobre espacio público involucrando a entidades gubernamentales y la comunidad en general, en especial a los niños, desarrollando en ellos su sentido de pertenencia y su interés por la adecuación y mantenimiento del entorno en el que se desenvuelven.

En un organizador infatigable de actividades plásticas comunitarias que han obtenido reconocimiento dentro del país y fuera de él por su gran valor cultural. Profesor de Artes Plásticas y Diseño Gráfico. Diseñador y creador de más de cincuenta (50) portadas de libros de autores como Gabriel García Márquez, Antoine de Saint Éxupery, Rómulo Gallegos, Miguel Otero Silva, Isabel Allende, Pablo Neruda, entre otras.

Creador y director, de otra parte, del Proyecto Plástico, Pedagógico y Comunitario Arte Peatonal. Entre otros, la publicación de uno de los libros del periodista Néstor Raúl Osorio Cantor “Cien mil kilómetros a fuego lento (1993).

Sus obras y textos han aparecido en diferentes publicaciones.

En el año 2012 fue publicado su libro Historia Sin Tiempo, homenaje a Gabriel García Márquez, para la celebración de los 30 años de la entrega del Premio Nobel con noventa fotografías inéditas.