CREER O NO CREER ¿QUÉ HACER ANTE LAS ESTADÍSTICAS DEL INFORME PISA?

(Foto. Imágen de los Talleres de Radio "Radio Patio de Recreo" que desde 2008 se imparten en las islas Canarias, España, más de 145 experiencias en unos 65 centros educativos, que además además de oxigenar la tarea de enseñar, con actividades creativas, la música, la lúdica y la implicación activa de la sociedad en general, propicia un mejor ambiente de trabajo a los profesores y alumnos de los centros educativos. El proyecto está diseñado por el periodista Néstor Raúl Osorio y desarrolado por la psicóloga Monika Karnicka Palesa, y se imparte en los centros educativos públicos sin que representen algún costo a los padres de familia ni a los coelgios, y con la colaboración del Cabildo de Lanzarote y algunas instituciones locales) 

Arrecife, 07.12.2016. Este es el informe PISA (oficial, tomado de la web oficial) que examina los resultados de la "evaluación internacional" hecha por la comundiad intrnacional de los resultados (cuantitativos) de la educación en la que la española aparece en el puesto 33 de los 65 examinados.

A la cabeza de la OCDE se encuentran Corea del Sur (554), Japón (536) y Suiza (531), y los Países Bajos aparecen como primer país de la UE (523), seguidos de Estonia (521) y Finlandia (519), y en la cola, entre los últimos puestos están varios países de América Latina, entre ellos Chile (51), México (53), Uruguay (55), Argentina (59) y Perú (65).

¿Qué hacer?

PANORAMA, AÑO 2015-2016

06/12/2016.- Singapur obtiene mejores resultados que el resto de los países del mundo en la última encuesta PISA de la OCDE, en la que se evalúa la calidad, la equidad y la eficiencia de los sistemas educativos. Los países de la OCDE con mejores resultados son Japón, Estonia, Finlandia y Canadá.

En la encuesta PISA de 2015 se evaluó a cerca de 540 000 estudiantes de 15 años de edad en 72 países, sobre sus competencias en ciencias, lectura, matemáticas y resolución de problemas de manera colaborativa. En esta ocasión, la disciplina principal eran las ciencias, cada vez más importantes para la economía y la sociedad actual.

En torno a uno de cada 10 estudiantes en el conjunto de los países de la OCDE (uno de cada cuatro en Singapur) tiene un rendimiento de nivel máximo en ciencias. En toda la OCDE, más de uno de cada cinco estudiantes no alcanzan el nivel de competencias básico: solo en Canadá, Estonia, Finlandia, Hong Kong (China), Japón, Macao (China), Singapur y Vietnam al menos nueve de cada 10 estudiantes de 15 años de edad poseen los conocimientos básicos que todo estudiante debería tener antes de concluir los estudios.

Lo anterior pone de relieve las dificultades a las que se enfrentan todos los países, incluidos algunos de los más ricos, para cumplir el cuarto objetivo, relativo a la educación, de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, que consiste en «Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos».

El informe presenta las políticas en vigor que comparten los países con buenos resultados: expectativas elevadas y universales para todos los estudiantes, una gran atención a la enseñanza de calidad, recursos dirigidos a los estudiantes y los centros educativos con dificultades, y un compromiso con las estrategias coherentes y a largo plazo.

Canadá, Dinamarca, Estonia, Hong Kong (China) y Macao (China) alcanzan tanto niveles elevados de excelencia general como equidad en los resultados educativos. Una serie de países han mejorado la equidad, en especial los Estados Unidos. Pero en Australia, la República Checa, Finlandia, Grecia, Hungría, Nueva Zelanda y la República Eslovaca, el porcentaje de estudiantes con un rendimiento del máximo nivel ha disminuido, al tiempo que ha aumentado el de estudiantes con bajo rendimiento.

«Alcanzar una mayor equidad en la educación no es solo un imperativo de justicia social, sino que también impulsa el crecimiento económico y fomenta la cohesión social», añadió el Sr. Gurría.

La encuesta PISA de la OCDE pone de relieve que, en un contexto de flujos masivos de información y cambios rápidos, todo el mundo necesita ahora poder «pensar como un científico», es decir, ser capaz de sopesar las pruebas y llegar a una conclusión; entender que la «verdad» científica puede cambiar a lo largo del tiempo, a medida que se realizan nuevos descubrimientos y a medida que las personas desarrollan una mejor comprensión de las fuerzas naturales y de las capacidades y los límites de la tecnología.